domingo, 29 de julio de 2012

La Carta de los Domingos...


Nunca me han gustado los domingos, nunca… ¿Por qué? Porque es el día que precede al lunes, ni más, ni menos. El domingo es el día después del sábado (lo se, mi lógica es aplastante), por lo cual si ha salido estás cansado, sin ganas de hacer nada… Pero para mí el domingo también es día de limpieza, porque me tomo el sábado de descanso, de relax, así que el domingo toca limpiar salón, cocina y baño… Barrer, y fregar… ¡Soy todo un hombre de mi casa!

Pero bueno, lo normal para alguien que vive solo supongo, de pequeño era un desastre, lo dejaba todo por ahí tirado, y mi madre siempre iba detrás riñéndome, de mayor todo lo contrario, perfeccionista, ordenado, me gusta que esté todo bien colocado, todo en su sitio, trabajar con cada cosa en su sitio, tener la casa limpia, vamos, que así entre unas cosas y otras, poco tiempo suele quedarme libre.
Tu siempre me ayudabas, no a limpiar, eras lo contrario a mi, desastrosa, desordenada y hacías lo justo para hacer de tu piso un lugar habitable… Pero después venías a casa, y me convencías para salir por ahí, para tomar algo, para lo que fuese menos para limpiar.


Ahora no es así, ahora los domingos, son domingos en todo su esplendor… Tanto que hoy, a las 11 de la mañana, quizás algo más, ya había limpiado casi toda la casa, no dirán que no madrugo, y encima haciendo de electricista en la habitación… Día provechoso, me pongo a escribir y seguro que transmito mi odio hacia este día.
Eso si, lo positivo es que han empezado los Juegos Olímpicos, y como bien sabes soy un gran aficionado al deporte, en tu “honor” ayer vi los concursos de gimnasia artística, el único deporte que no me gustaba ver y a ti si… Doña contradicciones… Ais.

Hoy ha tocado basket, tres partidos, más la fórmula 1, natación, futbol, y creo que hay motociclismo, pero entre tanto deporte hasta yo ando perdido…
El blog de baloncesto ha ido mejor de lo esperado, ha tenido una gran aceptación, sinceramente no me esperaba tanto, y es agradable ver que a la gente le gusta algo en lo que te esfuerzas… Hay quien me ha preguntado si dejaré este rincón para dedicarme al otro, y está claro que eso no lo haría nunca, primero tú, después mi rincón, y luego lo que quede, para el basket.
Como siempre, cada cierto tiempo te escribo unas palabras para desahogar mi alma, dejo correr mis dedos y escribo sin pensar en ello, solo recordando, mirando la pantalla, y sin releerlo, publico (o no), y guardo…
Como siempre te llevo en mi pensamiento, y eso nunca cambiará, pase cuanto tiempo pase.


lunes, 23 de julio de 2012

Lenny Kravitz - Are You Gonna Go My Way


domingo, 22 de julio de 2012

Noche de Papeleos...

Silencio… Es lo único que se oye, silencio. Han dado las 23.30 de la noche y sigo en el despacho, estoy solo, repaso todo el papeleo que tenía acumulado, quiero dejarlo acabado antes de marchar de vacaciones, aun me queda para un buen rato.
Me asomo al pasillo, paseo, me acerco al fondo, a la cafetera que hay en el área de descanso, me sirvo una taza… Está claro, no queda nadie, una vez más eres el último en abandonar el despacho Aless, muy bien eh.
El café está deli… No, para que engañarnos, el café está asqueroso, como siempre, y no será porque no nos quejamos de él, es imbebible, dejo la taza ahí, volveré luego, me asomo unos minutos a la ventana, necesito un poco de aire… Uhm, me apetece salir, necesito un descanso.

jueves, 5 de julio de 2012

Colaboración: Baño de Calor


Había hecho mucho calor ese día. La ropa se me pegaba a la piel, toda sudada, y tenía los pies ardiendo de andar arriba y abajo toda la jornada.
Por suerte contaba con que era viernes y podía relajarme durante el fin de semana.
Nada más llegar a casa, me quité los tacones y los dejé tirados en el recibidor mientras desabrochaba el  vestido y me desplomaba sobre el sofá. La cabeza aún me zumbaba de todo el ruido y conversaciones que había tenido que soportar ese día. Unas brazadas en la piscina me sentarían bien y despejarían mi mente.
Cuando bajé a la piscina ya se habían ido los molestos niños de los vecinos y el sol ya no apretaba tanto. Dejé las cosas en una hamaca y me metí poco a poco en el agua. Estaba bastante tibia, por lo que me zambullí sin pensármelo dos veces. Me puse a bucear hasta que me quedé sin aire y tuve que salir a la superficie.